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23 sept. 2013

Soberanía Alimentaria


    Cronológicamente hablando, los que hoy son abuelos, se deben acordar muy bien lo que era la vida cotidiana en nuestros queridos campos, quintas y también pueblos y ciudades rurales. Se reservaba siempre un espacio para el gallinero: en las ciudades era en el fondo del terreno, y en los campos o quintas, cerca de la casa para que le quedara a mano a la patrona. Se criaba gran cantidad de aves de corral: gallinas, pavos, patos, gansos...que con sus bondades brindaban la mejor carne aviar que existía (la producida en casa), que a veces era considerada toda una fiesta llevar un pollo o pavo a la mesa; y también esos huevos tan nombrados por su yema bien naranja y de tanto sabor. En las ciudades, por lo disminuido del espacio, generalmente se criaban sólo gallinas, por ser consideradas las aves más útiles. Se trataba de gallinas de varios colores, ya que procedían de diferentes cruzas; había bataraces, colorados, amarillos, negras con el cuello dorado, alguna "cogote pelado", otras ponían huevos de cáscara verde, unas vivían cluecas y sacando pollitos, estaba la gallina que siempre se escapaba y había que correrla por el jardín! Eran animales muy sanos, productivos de acuerdo a los dictados de la naturaleza y fue muy sencillo y económico criarlos.
    Luego aparecieron razas puras como la New Hampshire que era considerada en su momento como "la gallina de los huevos de oro" por su increíble aptitud de doble propósito (carne + huevos), que fuera utilizado como parrillero mucho tiempo; y por otro lado surgieron infinidad de criaderos de gallinas ponedoras en jaula, de raza Leghorn blanca que con las generaciones se transformó en un híbrido seleccionado para alta postura. Luego apareció el parrillero "doble pechuga" que copó todos los mercados de carne aviar. La mayoría de los grandes criaderos actuales, tanto de ponedoras como parrilleros efectúan la crianza en total reclutamiento (galpón cerrado para pollos y jaulas de alambre para ponedoras). Dicha cría excesivamente intensiva ocasiona stress en las aves, mala calidad del producto, contaminación ambiental, enfermedades por doquier que obligan a vacunar varias veces a cada ave, darles continuamente antibióticos y otros productos que terminamos consumiendo en nuestra mesa.
    No pretendemos con esto desvirtuar la cría intensiva de aves...sólo quisiéramos saber a quién le produce felicidad o placer ver aves amontonadas, desplumadas, enfermizas y pálidas, sin la mas mínima dignidad por ser aves que nos dan tantos beneficios...y sí, hoy voy a ser cruel para algunos. He visto jaulas con excesiva cantidad de gallinas, aves descalcificadas con huesos quebrados, llenas de piojillos (a veces no se puede entrar en esos galpones) y con un amoníaco ambiental que te da vuelta...las ponedoras tienen una vida útil de 2 o 3 años, y luego son consideradas "descarte", yendo a consumo  o a la industria como materia prima para la elaboración, de por ejemplo...calditos de gallina. Los parrilleros no sufren tanto, tienen una vida de 45 días y ya se sacrifican. Son pollitos, aunque Ud. no lo crea, por eso tienen la carne tan tierna; pero modificados genéticamente para alcanzar un peso extraordinario en un mes y medio. No nos sorprendamos, es la realidad...
    Si bien en muchos países europeos se está legislando al respecto y se cotizan más los productos criados "a campo" o en semi libertad, los argentinos somos tan vivos que les compramos las jaulas que ellos ya no pueden utilizar. Estamos lejos de ser sensatos. No es que estemos en contra, ni que salgamos con pancartas a ocupar una plaza, pero algo hay que hacer; y no precisamente esperando de los demás, sino empezando por nosotros. El mundo como viene no tiene mucho futuro, se los aseguro; y no quiero ser pesimista pero contra la naturaleza no podemos ir. Aunque la debilitemos, contaminemos, talemos sus árboles modifiquemos genéticamente sus semillas, sus animales...ella siempre será más fuerte y corregirá lo que le hace daño. Así funciona la Tierra. En otro rubro, hoy tenemos que comenzar a hacer un reservorio de semillas naturales (de hortalizas, cereales, etc.) antes que las semillas transgénicas dominen todo el mercado global; y de la misma manera debemos cuidar nuestra herencia avícola. Las razas puras contienen genes de aves silvestres que ya no existen(aclaremos, hay muchas gallinas en estado salvaje natural aún, por suerte), por lo que los que las criamos, en nuestras manos tenemos la responsabilidad de conservarlas. Las gallinas de campo, esas tan despreciadas por muchos por su baja productividad, son las que mejor adaptadas están a nuestro ambiente (suelo, clima, alimentación natural, etc...) y las que mejor van a responder ante eventuales plagas, pestes o desastres naturales.
    Nuestra propuesta (no traemos ninguna salvación, sólo ideas para tener en cuenta) es que se vuelvan a poblar los gallineros abandonados, dentro de las posibilidades de cada uno, con pequeñas cantidades de aves seleccionadas de acuerdo a las necesidades de cada uno. Todas las familias tienen derecho a una alimentación sana y nutritiva. Si bien no todos tenemos espacio en nuestra casa (o tiempo) para ciar aves, sí tenemos algún familiar, amigo o conocido que vive en el campo o en una quinta y que nos puede ceder un pequeño espacio para tener unas pocas aves. Una posibilidad es crear una pequeña "sociedad" de aves comunitarias: uno adquiere los ejemplares, otro el alimento, otro arma el galpón y corral, otro las atiende...y los beneficios (carne, huevos) se distribuyen equitativamente entre los integrantes. Las inversiones son realmente insignificantes, ya que las construcciones son rústicas y fabricadas con materiales de descarte, y parte del alimento se constituye de desechos domésticos, cereales que se puedan conseguir de un amigo camionero, etc...
    De la misma manera, se pueden crear huertas comunitarias, de la que todos podremos obtener verduras y frutas sanas, sin químicos sin depender de los mercados, precios exorbitantes, inflación y caprichos del gobierno de turno. Una alternativa interesante es asociar el huerto al gallinero, ya que las aves agradecerán cualquier verdura sobrante y abonarán las parcelas en descanso; constituyendo una alianza natural muy poderosa entre los reinos vegetal y animal.
   Cualquier duda o consulta que tengan sobre este tema, no duden en consultarnos...entre todos construiremos un mundo mejor, para nosotros y sobre todo para los que vienen.
 
Nota: el texto es de nuestra redacción, y las imágenes fueron tomadas en nuestro establecimiento. Permitida la reproducción citando la fuente.